TALLER FORMATIVO 3 – VAIRAGYA – EL DESAPEGO

Unos alegres rayos de sol sevillano saltan de flor en flor, la brisa acaricia todo lo que toca. Entre naranjas  gordas y grillos verdes en la hierba recién nacida, el vasto azul de Sevilla nos bendice el tercer taller formativo introductorio a la Formación ETY Viniyoga.

En âsana:

Recordamos como estar en âsana: sthira sukha, con prayatna shaithilya.

Sentimos el movimiento del aliento vital del prana.

Tomamos conciencia de cómo la energía vital de la respiración sonora en ujjayi  puede englobar e impulsar el movimiento del cuerpo, guiándolo  hacia la expansión, y luego hacia la relajación, desapegándonos de todo lo innecesario.

Disfrutamos de la firmeza, estabilidad y confianza que surge de los apoyos, kurma, en contacto con la tierra, y de la calidad de fluidez en el movimiento corporal y respiratorio, meru.

Recordamos la acción de dharana, la forma en que la mente vuelve una y otra vez a canalizar la atención hacia el objeto de interés, llegando paulatinamente a un estado meditativo en que ya no existe esfuerzo ninguno, dhyana.

Las bases del yoga:

Las bases filosóficas y psicológicas del yoga son los kurma desde los cuales nos sentimos capaces de tomar decisiones importantes en la vida, con sabiduría y confianza. Están en los Yoga Sutra.

Las herramientas del yoga nos facilitan actuar desde el corazón, hrdaya, desde un amor incondicional y una conexión sincera y auténtica con la vida, ahimsa satya, los dos primeros yamas.

La práctica y el desapego:

Junto a la práctica regular, está la actitud de vai-ragya, desapegarnos de los deseos, raga, cuando éstos nos llevan a dañarnos.

Vai-ragya, percibir la realidad a través de los ojos de un niño inocente, desapegados de los juicios y perjuicios que nos llevan a sentirnos dañados.

Vai-ragya, desapegarnos de las ilusiones y metas irrealistas autoimpuestas en un momento de estrés, que nos preparan el camino de la frustración, impaciencia y desilusión.

Cuando entramos en la sala de yoga, nos desapegamos de la carga del mundo, y entramos ligeros.

¿Será verdad que estamos hechos para sufrir? La mente en el estado cotidiano parece agitarse con frecuencia, llevándonos hacia la lucha, congelación o huída, especialmente en los momentos de estrés.

El autoaprendizaje:

La práctica del yoga nos facilita el autoaprendizaje y el desarrollo personal, capaz de reducir duh-kha, malestar, y crear un espacio bueno, su-kha, bienestar, dentro de nosotros una vez y otra vez, con dharana, hacia dhyana.

La relajación:

La práctica regular de Savasana, la postura de relajación profunda, nos ayuda a soltamos y a desapegarnos de lo innecesario en la vida. Es un arte y una ciencia, una herramienta potente. Relajarnos de verdad, y llegar a un estado de meditación profunda no es fácil, sin embargo, es posible.

La claridad y el apaciguamiento:

Además, la práctica meditativa regular  de âsana, prânâyâma, mudra y dhyana, nos puede llevar a viveka y aviplava, discernimiento y apaciguamiento, claridad y paz interior.

Una práctica regular adaptada a nuestras necesidades nos promete menos duh-kha y más su-kha, bienestar y calidad de vida

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